miércoles, 17 de mayo de 2017

SE VENDEN BEBES

Hay personas que piensan que en esta época que nos toca vivir, el mercado mundial es un buen regulador de todo lo que se pueda comprar y vender. La famosa idea de que la oferta y la demanda se equilibran con las propias reglas mercantilistas.

 Nada más lejos de la realidad.

 El mercado lo que hace, valga la redundancia es “mercantilizar” todas las relaciones humanas, contribuyendo a generar desigualdades en función del poder adquisitivo de las personas.

Y en ese desequilibrio económico, una vez más las mujeres nos vemos a merced de las dentelladas capitalistas.

El cuerpo femenino tiene bajo coste y grandes beneficios. Un chollo para la codicia mercantil. No sólo se comercia con los cuerpos enteros, también con todo lo que proceda o salga de él, órganos, fluidos y seres. 

Y así se expone en el mercado, dejándonos ante el dominio del poderoso y del más rico: ante el capitalismo más deshumanizado que comercia con todo en el nombre del progreso.

Así llaman a los vientres de alquiler, progreso, la última moda que permite colmar los deseos y querencias, sobre todo de personas adineradas que pueden pagar a mujeres pobres para que satisfagan su deseo de ser padres o madres.

No hay altruismo, hay una operación puramente mercantil. Una necesidad, un deseo y un negocio. Venta de cuerpos y  de seres.

Sencillamente repugnable.

Si tengo dinero…lo compro, y si no me endeudo, que para eso están los bancos al acecho, poniendo a disposición el dinero que necesites para cumplir los sueños, convirtiéndonos en rehenes del sistema.

Las personas pobres no deciden ya sobre su destino y si además de pobre, eres mujer, pierdes el derecho a decidir sobre tu propio cuerpo y vida. No hay ética en el mundo mercantil.


Una vez más doblemente castigadas. Si queremos caminar hacia una sociedad más igualitaria y equitativa, pongamos freno a los deseos desmesurados e irracionales que provoca el capitalismo más salvaje.

                                                    





viernes, 10 de marzo de 2017

AVANZAR CON ELLAS

Entre paros y huelgas hemos llegado al 8 de Marzo con una llamada internacional para acabar con las violencias machistas.

 Y más de 100 días de huelga llevan las mujeres de las residencias de Bizkaia reivindicando condiciones dignas en sus puestos de trabajo. Este 8 de marzo, para ellas no era un día cualquiera, es un día que marca el inicio de un nueva convocatoria de huelga, dando continuidad a su lucha.

Las tareas de los cuidados siempre  han sido  realizadas  por mujeres  sin ningún tipo de valor y reconocimiento. Cuando las mujeres salieron al mercado laboral, los hombres no entraron en el hogar, pero descubrieron una forma de seguir dejando en manos de las mujeres esos trabajos.

 Crearon el negocio de la dependencia y con ello unos empleos feminizados con grandes beneficios empresariales a costa de las espaldas femeninas.
Un gran negocio que perpetúa los roles designados por el patriarcado: las mujeres a cuidar y los hombres a mandar. 

Y eso es violencia machista.

Si estos empleos estuviesen ocupados por hombres, el conflicto estaría solucionado. Así  lo expresan ellas, porque así lo sufren y sienten.

Por eso, entre paros y huelgas estas mujeres no sólo están luchando por sus puestos de trabajo, están volcando en la sociedad la voz de la discriminación y el grito de la corresponsabilidad.

Estas mujeres resistirán porque lo que está en juego es su modus vivendi, pero habrán puesto rumbo hacía un destino que sólo se llega con organización, solidaridad y empatía, valores que muchos hombres empiezan a descubrir  con ellas.

Agitar la bandera morada, agarrar su pancarta,  es abandonar los privilegios masculinos para dar paso a la justicia y a la igualdad.


La lucha de las mujeres no deja atrás a nadie, son los hombres los que tienen que avanzar con y  junto a ellas. 


martes, 28 de febrero de 2017

PERSONAS O BESTIAS


Nacer mujer conlleva su discriminación desde la creación del mundo religioso.
Ser la costilla de Adán, ser la pecadora, la esclava o la puta es el papel otorgado a lo largo de la historia a las personas que nacen con sexo femenino.

Para que esto siga siendo así, en pleno siglo XXI ,las personas que  viven en ese confort de superioridad y privilegio  tienen que mantener esas características latiendo. Por eso es normal que por el hecho de ser mujeres se nos considere propiedad,mercancía,o en el mejor de los casos ciudadanas de segunda.

Y ¿quién tiene ese privilegio? Pues está claro aquellas personas que nacen hombres.
Resulta curioso como un alargamiento de los genitales, hacia dentro o hacia fuera tiene tanta importancia y calado en el mundo que haya que estar reivindicando constantemente que somos mujeres y queremos ser tratadas por igual con el resto de seres humanos. 
Y digo humanos porque dada la extrema violencia a la que estamos sometidas, estoy llegando a pensar que el ser humano varón esta perdiendo precisamente lo que le diferencia de las bestias: su capacidad de raciocinio y de control sobre la vida, asesinando con placer y brutalidad todo aquello que considera que esta al alcance de su mano. 
La cifra de asesinadas y violentadas por todo el mundo, está ahí. Es real.

Parecemos sociedades civilizadas que avanzan con discursos de progreso, de valores éticos, de eficiencia, de igualdad de oportunidades, hasta que vemos que hombres dirigentes de grandes potencias mundiales son capaces de agarrar por el coño a las mujeres porque son dueños de sus cuerpos.


Y así nos plantamos las mujeres todos los días, en cada  pueblo o nación, defendiendo nuestro derecho a vivir como personas. Lo dicen las Constituciones, lo dicen las leyes, pero lo tiene que decir el conjunto de la sociedad. 
Y para ello no queda otra caballeros. Si quieren ser hombres progresistas, actúen como feministas. Trabajen por la igualdad real, al igual que trabajaron para abolir la esclavitud. 
Nosotras ya estamos en la lucha diaria, si quieres diferenciarte de los animales, hay un hueco a mi lado.